La historia se repite 63 años después con los mismos protagonistas ajenos al paso implacable de las hojas en un almanaques. Seis siluetas de seis amigos buscaban hoy en Ribadesella el lugar donde repetir aquel instante en el que dejaron congelada su juventud en una instantánea en blanco y negro.
Entonces eran muchachos de risa fácil, pantalones remangados y un horizonte infinito por delante. Hoy peinan canas, quien las peina, pero gozan de una excelente salud y se miran con la complicidad intacta de quienes han sobrevivido juntos a una vida entera.
Ahí están y por este orden, de izquierda a derecha, Alejandro Criado, Manuel Ruisanchez, Javier Bardales, Luis Gutiérrez, Luis Fernando Bulnes ‘Cálano’ y Miguel Angel Setién.
El círculo se cierra con la naturalidad de los afectos verdaderos. Entre risas ahogadas por la emoción y algún que otro abrazo cerrado que apenas deja respirar, los seis amigos contemplan la nueva imagen en la pantalla. Saben que la carne flaquea y que los caminos empiezan a estrecharse, pero ahí siguen con el mural cambiante de una Ribadesella del siglo XXI. Dicen que acaban de ganar otra batalla hermosa a la memoria.


