Las gélidas temperaturas siguen marcando la Navidad y todo apunta a que el año nuevo comenzará de igual forma, con temperaturas bajo cero y grandes heladas como la que ha caído esta pasada madrugada. Una helada que también se ha dejado notar en villas marineras como la de Ribadesella.
La temperatura más baja en lo que llevamos de viernes se registró en la Vega del Urriellu donde se acercaron a los once grados negativos (-10,6º). Sin embargo, la única carretera de la comarca afectada por la nieve y el frío es la CO-4, la carretera de Los Lagos que vuelve a estar cerrada al tráfico desde la mañana de ayer, día de Navidad.
La nieve caída durante la Nochebuena también ha cubierto de blanco el pueblo cabraliego de Sotres que desde ayer, presenta una hermosa estampa navideña. Se acumularon alrededor de cinco centímetros de nieve polvo, una capa que se conserva gracias a las gélidas temperaturas. Esta mañana rozaron los cinco grados bajo cero (-4,8º).
La carretera de acceso a Sotres está en perfecto estado porque los servicios de conservación echan fundente a primeras horas de la mañana y como medida preventiva, para luchar contra el hielo que se crea en las calles del pueblo, la Asociación de Vecinos de Sotres ha distribuido contenedores de sal por los diferentes barrios de la localidad.
“El Ayuntamiento suele tardar en venir a limpiarlas, así que hemos adquirido cinco contenedores de sal que repartimos por el pueblo para que cada uno pueda actuar en conveniencia en el entorno de su casa. La sal nos la aporta el Ayuntamiento”, destacó la presidenta Sara Fernández.
En momentos de grandes nevadas, también cuentan con la inestimable ayuda de Pedro, un ganadero y productor de queso Cabrales que suele limpiar el trayecto que va de la quesería a la ganadería Y se agradece mucho, se nota un montón”.
La primera nevada, la que llegó a principios de diciembre, fue más copiosa que la les trajo Papá Noel en la Nochebuena. De esta manera los vecinos de Sotres pueden disfrutar de una Navidad Blanca con “las cocinas y chimeneas encendidas día y noche”. La nieve viene a “modifica un poco nuestro día a día pero, en general, no supone un gran trastorno porque estamos acostumbrados”, añadió Sara Fernández.

Uno de los cinco contenedores de sal instalados por el pueblo días antes de la Nochebuena. Foto superior, Sotres tras el amanecer de ayer jueves 25 de diciembre

