El pasado miércoles, en el Paseo Princesa Letizia de Ribadesella, abrió sus puertas la XI Feria Monográfica del Azabache de Asturias. Allí estará hasta el domingo con las últimas creaciones de seis artesanos azabacheros que forman parte de la Asociación Acebache de Asturias. Desde sus orígenes, ante la escasez de mineral, este colectivo sigue reclamando la reapertura de las minas que el Principado mantiene cerradas. También se dedica a la investigación y a la conservación de este singular e importante patrimonio histórico, recientemente declarado Bienvenidos de Interés Cultural de carácter inmaterial por el Gobierno Asturiano.
En la feria de Ribadesella participan los talleres Arkemia, Franganillo, Juanrapín, La Salamandra, Llantones y María Meana. Todos ellos trabajan el azabache combinado con plata, aunque en raras ocasiones también utilizan oro. A su vez, suelen emparejarlo con coral y ámbar, creando piezas únicas de la joyería popular asturiana. También se pueden ver combinaciones con otras piedras preciosas o semipreciosas como rubí, ópalo, lapislázuli, malaquita, esmalte al fuego y aunque parezca mentira, hasta marfil de mamut. De hecho, el azabache es una piedra, un mineral que procede de árboles jurásicos con más de 60 millones de años de antigüedad.
La pieza más buscada suele ser la cigua, aunque hoy en día, la creatividad de los artesanos azabacheros de Asturias es desbordante.


