El ovetense Elías Ramos, miembro del Grupo de Montaña Torreblanca que en 1968 descubrió las pinturas rupestres de Ribadesella, se han marchado de este mundo sin ver cumplido uno de sus mayores deseos. Falleció el pasado viernes, 21 de agosto, a los 78 años de edad y según le confesó hace varios años a otro de los descubridores y amigo personal, el riosellano Jesús Manuel Fernández Malvárez, “siempre tuvo la ilusión de que el Ayuntamiento de Ribadesella les nombrara Hijos Adoptivos del concejo, pero nunca llegó ese nombramiento”.
Y no es el único de los descubridores que sigue esperando por un reconocimiento similar. Porque en 2004, cuando la Sociedad Cultural y Deportiva de Ribadesella organizó un homenaje a los diez descubridores, alguien propuso nombrar Hijos Predilectos a los dos riosellanos que formaron parte del grupo, Adolfo Inda y el propio Malvárez. Veintidós años después nada se sabe de aquella propuesta. “Pasó el tiempo y el viento siempre se lleva las buenas ideas. A mí me gustaría que se retomase , pero tampoco es imprescindible. Prefiero que la gente me identifique como un riosellano de verdad, porque me toca mucho las narices que haya personas que me tomen por forastero en mi casa, Para mí es mas importante que me consideren riosellano”, dijo.
Tras la muerte de Elías, su amigo Malvárez confesó que aún está “un poco en shock” porque no se esperaba su fallecimiento, “a pesar de que llevaba un par de años un poco delicado”. También está “apenado” por la exigua presencia en su velatorio y despedida. “En el tanatorio no llegábamos a quince personas: la familia, algún amigo y cuatro descubridores. Estando allí me vino a la cabeza el famoso verso de Bécquer, ¡qué solos se quedan los muertos!”, lamentó Malvárez.
También destacó que por ser uno de los diez descubridores de las pinturas rupestres de Ribadesella, Elías Ramos es poseedor de la Medalla de Oro de Asturias desde el año 2018. También fue el primero que se descolgó con una cuerda atada a la cintura, rapelando por la oscuridad hasta que encontró un apoyo, por el Pozu La Cerezal o Pozu’l Ramu (hoy cueva de Tito Bustillo Patrimonio de la Humanidad).
Y según recordó Malvárez, “también fue el primero que llegó a Ribadesella en compañía de Fernando, preguntando por “un chaval alto de gafas que anda a cuevas”. Ese chaval era el propio Malvárez. “Eso ocurrió el 16 de marzo de 1968 y allí nos conocimos”, concretó. Preguntaron en la oficina de turismo, un servicio municipal que por aquel entonces “estaba ubicado en un Tranvía estacionado al lado del puente”. Un mes después llegó el descubrimiento.
En menos de dos años se cumple el 60 Aniversario y los siete supervivientes de aquella hermosa aventura esperan llegar a esa fecha para volver a reunirse. “Está a tiro de piedra pero no sé si lo veremos”, dijo Malvárez.
Pero el Ayuntamiento de Ribadesella aún está a tiempo para retomar los merecidos nombramientos para las diez personas que cambiaron la historia y el devenir de este concejo. Los fallecidos Elías Pedro Ramos Cabrero, Celestino Fernández Bustillo ‘Tito’ y Fernando López Marcos, además de Amparo Izquierdo Vallina, Eloisa Fernández Bustillo, María Pía Posada Miranda, Pilar González Salas, Ruperto Álvarez Romero, Adolfo Inda Sanjuan y Jesús Manuel Fernández Malvárez.
FOTO SUPERIOR de izquierda a derecha: Malvárez, Pía, Eloísa, Elías, Amparo y Ruperto
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