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Los forenses no aclaran cuántas personas agredieron a Javier Ardines, pero confirman que el concejal no murió en el acto

Llanes Sociedad
Los forenses no aclaran cuántas personas agredieron a Javier Ardines, pero confirman que el concejal no murió en el acto

Los médicos forenses que hoy han declarado en el juicio por el asesinato del concejal de IU de Llanes, Javier Ardines, han asegurado que murió por un shock causado por una hemorragia intracraneal tras ser golpeado con intensidad en la cabeza con un objeto contundente y después estrangulado.

Los forenses que acudieron a la parroquia de Belmonte de Pría (Llanes) para levantar el cadáver confirmaron que la autopsia permitió fijar la muerte de Ardines, que no se produjo en el acto, sobre las 6:30 horas del 16 de agosto de 2018. Y añadieron que, «desde el punto de vista médico», no se puede precisar cuántas personas intervinieron en la agresión.

Además, han matizado que si bien no saben si la persona o personas que le agredieron pudieron saber si estaba vivo, una vez que huyeron del lugar, al menos sí debían ser conscientes de que le habían causado «un gran daño».

Los forenses creen que Ardines pudo ser atacado por detrás cuando estaba de pie por un agresor diestro, que le habría asestado un golpe intenso con un objeto «con una masa importante» y sin aristas.

A continuación, el edil, cuando aún estaba vivo, habría sido asfixiado mediante la acción de estrangulamiento conocida como «presa de codo».

Ardines presentaba lesiones de defensa en el antebrazo derecho, lo que podría indicar que trató de defenderse.

En su declaración también han corroborado que la ropa y las extremidades de la víctima presentaban un olor picante y un color oleoso anaranjado, que podrían corresponder con los botes de espray de pimienta utilizados, según los investigadores, en la emboscada al edil.

Las acusaciones, que piden una pena individual de 25 años de prisión para cada uno de los acusados, mantienen que Pedro Luis N.A., amigo personal del edil, urdió el plan para acabar con la vida de Ardines después de descubrir, en diciembre de 2017, que su mujer y el concejal mantenían una relación en secreto.

Según sostienen tanto la Fiscalía como la acusación particular, fue en julio de 2018 cuando Pedro Luis N.A., residente en Amorebieta (Vizcaya), tomó la decisión de ejecutar su plan sabedor de que su mujer pasaría el verano en una casa familiar próxima a la de Ardines, y para ello contactó con Jesús M. para que le buscase a personas que pudieran actuar como sicarios a cambio de dinero.

Tras estudiar los movimientos rutinarios del concejal, los dos acusados como sicarios, Djilali B. y Maamar K., se habrían desplazaron a Belmonte de Pría para ejecutar el crimen y, tras un primer intento fallido en la madrugada del 1 de agosto, ambos lo intentaron por segunda vez dos semanas después.

Según las acusaciones, en la madrugada del 16 de agosto los sicarios colocaron unas vallas de obra para impedir el paso del vehículo de Javier Ardines y cuando este se bajó para retirarlas, ambos le atacaron, primero con un espray de pimienta y después le golpearon la cabeza con un palo o un bate de béisbol y le estrangularon hasta matarlo.

En la sesión de hoy también han declarado varios agentes del departamento de Biología de la Guardia Civil para ratificar que hallaron ADN de la mujer que mantuvo relaciones sexuales con Ardines el día antes de su muerte en el coche y bajo las uñas del concejal, así como una mezcla de los perfiles genéticos de ambos en una valla utilizada para la emboscada.

Los peritos han señalado que el ADN apareció en la escena del crimen supuestamente por “una transferencia” y aunque no han podido precisar “cómo llegó hasta allí”, sí constataron su hallazgo en el lugar.

Otro agente comprobó que el concejal tenía bloqueados diez números de teléfono, entre ellos el del presunto inductor y su esposa, con la que el edil mantuvo una relación extraconyugal, y constató que había borrado varios mensajes de Whatsapp que había mantenido con ella y otras mujeres.

El agente ha ratificado que también copió un mensaje de Whatsapp de Ardines con su hija Alba del 5 de agosto donde éste le decía que no se preocupara por la grabación que Pedro Luis N.A. les había enviado a ella y a su madre donde aparecía una conversación que confirmaba la infidelidad porque era “una tontería” ya que sabía que le estaba grabando y donde le comenta que si Pedro Luis N.A. “quiere ponerse de cornudo, se lo aclaro todo sin problemas”.

A preguntas de la fiscal, el agente también ha ratificado que Pedro Luis N.A. envió sendos mensajes a Ardines con un punto a su teléfono móvil el 24 de julio, tres días antes de viajar a Belmonte de Pría para enseñar el terreno a los sicarios y el 15 de agosto, víspera del crimen.

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