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Javier Hernánz recibe en Madrid la medalla de bronce que había ganado en el Mundial de Portugal

Deportes Parres

Han pasado casi dos meses, pero por fin se ha hecho justicia. El piragüista parragués Javier Hernanz recibía este martes en Madrid la medalla de bronce correspondiente a la prueba de K1 5.000 metros del Campeonato del Mundo de Sprint 2018 que había ganado con méritos propios el 26 de agosto pasado en Portugal. La de hoy fue a juicio del presidente de la Federación Española de Piragüismo, Juan José Román Mangas, una “justa entrega”. El acto se celebró en el Comité Olímpico Español con la presencia de los máximos responsables del COE y de la ICF, Alejandro Blanco y José Perurena, respectivamente.

La Federación Internacional de Piragüismo (ICF) resolvió el pasado 29 de septiembre, tres días después de la conclusión del Mundial, que el español Javier Hernanz era el ganador de la medalla de bronce en K1 5.000 tras atender el escrito remitido por el noruego Eivind Vold, quien renunció a la presea y reconoció al asturiano, que había sido cuarto, como “legítimo” ganador del tercer puesto con el que España elevó a seis el número de podios logrados en ese Mundial.

En su intervención, Javier Hernanz recordó sus orígenes en Arriondas: “Empecé mi carrera deportiva en un pueblo de 3.000 habitantes, con mucha tradición al piragüismo, pero una tradición enfocada al piragüismo de ríos y de larga distancia. Pensar en aquellos años en ser un gran piragüista de modalidad olímpica era poco menos que ser un iluso, un soñador, un motivado o un inconsciente, características normalmente despectivas pero que han marcado toda mi carrera deportiva. He seguido teniendo mucha ilusión por lo que hago, soñando con conseguir victorias épicas, sigo motivado como cuando era niño y muchas veces creo que tengo la inconsciencia para no ver lo que para otros es tan evidente”, ha afirmado.

El asturiano recordó que “con 15 años me fui de mi casa, a una ciudad, a un lugar duro, donde me tuve que sacar el bachiller nocturno para poder entrenar dos veces al día. Salía de clase a las 10 de la noche y recorría 2 kilómetros caminando en un barrio que poco tenia de acogedor. Yo siempre cuento que a mí no me atracaban, yo pagaba peaje, de lo habitual que era”. Para Hernanz el deporte ha sido “una forma de vida y así es como quiero inculcárselo a los jóvenes, disfrutando del camino y no solo de la victoria. Y el tiempo me ha demostrado que cuando disfrutas de tu día a día, al final salen los resultados”.

Se declaró defensor del “deporte limpio, el compañerismo y el amor por el deporte, por querer ganar sin trampas y por respeto por los compañeros”. Por ese motivo, agradeció el gesto del noruego Eivind Vold y de su jefe de equipo, Erik Veraas Larsen, por “tener la valentía de soltar una medalla que le había reconocido la Federación Internacional y entregármela a mí. Con este gesto, el deporte me devuelve de una forma romántica toda mi implicación y mi pasión”.

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