Ribadesella ha puesto punto final a las Fiestas de Santa Marina con la tradicional procesión marinera, una peregrinación de contrastes. Una abrumadora respuesta del público en la misa previa y en la procesión terrestre y una flota de acompañamiento notablemente escueta.
Si la respuesta en tierra fue masiva y calurosa, destacando la participación de la Banda Gaites Ribeseya, las nuevas integrantes de la congregación de religiosas que cuida de los residentes en el Hogar San José de la Montaña, el párroco, sus ayudantes y las autoridades locales; sobre el agua la estampa diferenció el evento por la sobriedad de su comitiva náutica.
La flota encargada de escoltar la embarcación principal que portaba a la Santa, el pesquero Nuevo Mar Azul, patroneado por Emilio Peñil, estuvo integrada por otras cinco embarcaciones, una representación muy justa pero fiel.
Junto al primero, otro pesquero, el Mares del Señor de los hermanos Posada, que también ejerció de abanderado y solo tres embarcaciones deportivas colectivo del que se esperaba mayor presencia al tratarse de una celebración típica de los veraneantes de la playa.
El séquito lo completo la lancha de salvamento de la Cruz Roja, velando por la seguridad y cerrando el dispositivo marítimo oficial, con Moisés y Alvaro al frente.
A pesar de contar con una escolta más reducida que en ediciones pasadas, la comitiva desfiló con solemnidad por la ría. El momento álgido llegó con la tradicional ofrenda floral.
La procesión de Santa Marina volvió a demostrar que, más allá del número de barcos participantes, el arraigo popular sigue intacto. Ribadesella cerró así unos días grandes de festejos, uniendo el gentío de los muelles con la fe por una martir que antaño tuvo capilla en el barrio de la playa.
Este año, la celebración contó don dos mercados diferentes en el Paseo Princesa Telizia, el Pop Up Chic de jueves a viernes y el de Artesanos y Productores Locales de sábado a domingo. Este último sigue abierto durante toda la tarde. Ayer también hubo actividades infantiles con hinchables acuáticos en la Plaza Nueva y una gran verbena en el aparcamiento del Dover.



