Hay lazos que el tiempo, por mucho que sople el viento del Cantábrico, no logra desgastar. Eso quedó demostrado este sábado en Ribadesella, donde varias generaciones de antiguos alumnos de la mítica escuela de Xuncu volvieron a reunirse para compartir recuerdos, abrazos y más de una anécdota olvidada en el fondo del tintero.
El encuentro, que nació de la iniciativa de un pequeño grupo de exalumnos decididos a no dejar caer en el olvido aquellos años de tiza y pupitre, superó todas las expectativas. Rostros que hacía décadas que no se cruzaban volvieron a reconocerse entre risas, demostrando que la distancia es un simple detalle cuando se comparte la misma raíz.
Durante la jornada, los asistentes tuvieron la oportunidad de revivir aquellos tiempos donde el aprendizaje iba de la mano de los juegos en el campu la escuela y las caminatas diarias para llegar a clase. No faltaron las menciones a los maestros de la época, figuras respetadas que dejaron una huella imborrable en el carácter de los vecinos de Xuncu.


