Despliegue policial en Berbes esta mañana. Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violencia (UDEV) de la Policía Nacional de Gijón trabajan en un pequeño cobertizo de la localidad riosellana de Berbes en busca de los cuerpos de la gijonesa Mari Trini Suardíaz y su hija Beatriz, un bebé de trece meses, desaparecidas ambas hace 30 años, desde 1987.
Es una pesquisa más, dentro de las investigaciones que hasta ahora se han llevado a cabo en otros puntos de la geografía española tras la reapertura del caso en 2016. Las investigaciones se han trasladado hoy a Berbes porque en esta localidad residieron las desaparecidas junto a su marido, un ciudadano portugués llamado Antonio María de Silva, investigado como principal sospechoso de su desaparición. Sin embargo, la presencia de los agentes en Berbes ha alertado a toda la vecindad, que comienza a atar cabos sobre lo ocurrido años atrás. Recuerdan a la familia que allí residió y alguna de las costumbres del marido.
La Policía Nacional ha solicitado la colaboración del departamento de obras del Ayuntamiento de Ribadesella. Se han utilizando martillos neumáticos para abrir la losa de hormigón que ocultaba la fosa séptica y se ha apuntalado el tejado de la vivienda ante su pésimo estado de conservación. El Consistorio cumple así con el requerimiento judicial que le obliga a excavar en un cobertizo o garaje que está ubicado en una angosta calle de este pueblo riosellano. Los trabajos continuarán mañana, aunque en un principio parece descartado que los cuerpos puedan encontrarse en Berbes.
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