La pesadilla ha concluido. Los inquilinos de las viviendas sociales de la antigua Casa Cuartel de Nueva ya respiran calmados después de un año de intranquilidad. En la pasada primavera fueron liberadas las dos viviendas que estaban okupadas y ayer fue desalojada la familia adjudicataria de uno de los alquileres que había generado conflictividad. Estaba obligada a abandonar la casa hace varios días, pero como no lo hizo voluntariamente ayer fueron desahuciados para alegría del resto de vecinos.
El desahucio concluyó con éxito, pero antes de marcharse la familia quiso dejar un “regalo” a la vecindad. “Abrieron todos los grifos inundando los pisos que tenían debajo, entre ellos el mío”, contó Margarita Puertas, la portavoz de esta lucha vecinal. También envió un mensaje de agradecimiento: “Quiero dar las gracias a todas las autoridades que vinieron en nuestra ayuda, que no fueron pocas, gracias de corazón porque lo mismo achicaban agua que corrían muebles todos”, añadió.
Ese agradecimiento lo hizo extensible a los trabajadores del Ayuntamiento de Llanes, a los vecinos de Nueva porque “sino hubiera sido con vuestra ayuda no lo hubiéramos conseguido” y “a las amigas de su hija “que la acompañaron durante toda la mañana ayudándola en todo ya que yo estaba trabajando y no pude estar presente. Mil gracias a todos de corazón”.
Margarita Puertas, esta madre coraje que luchó con uñas y dientes para proteger a sus hijos frente a la okupación, pidió un deseo. Espera que VIPASA acondicione las tres viviendas liberadas y las adjudique “a gente que no sea conflictiva, a familias que las necesiten y las cuiden”. “Creo que ya es hora de tener paz y tranquilidad, creo que no pedimos mucho”.

