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Ribadesella presume de huevos, únicos en la Península Ibérica

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El interés internacional de los fósiles ordovícicos localizados hace casi veinte años en el riosellano túnel del Fabar, en plena Autovía del Cantábrico (A8), sigue creciendo. Las mas recientes investigaciones llevadas a cabo por expertos del Instituto de Geociencias (IGEO), integrado por personal vinculado al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CISC) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM), tienen que ver con los posibles huevos de trilobites arrancados de las entrañas de Ribadesella. Son unos fósiles con 460 millones de años de antigüedad, únicos en la Península Ibérica.

Se trata de una fosilización de carácter excepcional ya que en el mundo solo se conocían tres lugares con yacimientos de posibles huevos de trilobites. Uno está localizado en el Cámbrico de EEUU, otro en el Ordovícico de Bohemia (República Checa) y un tercero en el Ordovícico Superior de EEUU, aunque los científicos españoles han cuestionado su valor y no lo creen relevante. En cuarto lugar se situaría el Ordovícico de Ribadesella.

Así se ha publicado en la revista científica danesa ‘Fossils and Strata’ que edita la compañía Wiley. El trabajo, dirigido por el geólogo del IGEO, Juan Carlos Gutiérrez-Marco, contó también con la participación de Enrique Bernárdez e Isabel Rábano, además del asesoramiento de dos expertos en larvas como el checo Lukas Laibl y el español Jorge Esteve.

La revista da por contrastadas y confirmadas las conclusiones de este equipo de investigación. Teniendo en cuenta que los trilobites eran los artrópodos que dominaban los mares del Paleozoico parece más que probable que los huevos hallados en Ribadesella pertenezcan a esa especie. Se conservan de forma excepcional gracias a que se piritizaron. Es decir, “hubo bacterias que produjeron sulfuro de hierro a partir de la materia orgánica que contenían los huevos y se han conservado en pirita como pequeñas bolitas de medio milímetro de diámetro”, explicó Gutiérrez-Marco.

Al no haber eclosionado, nunca se podrá afirmar con rotundidad que son huevos de trilobites, pero en el artículo publicado por esa revista, los científicos españoles se atreven incluso a confirmar la paternidad de esos huevos. Pertenecerían a un trilobites que se llamaba Placoparia, “porque es el único del hemos encontrado cadáveres, es el único que aparece en los mismos niveles que tienen los huevos”.

El trabajo publicado no solo está centrado en estas singulares puestas de huevos sino también en las larvas de trilobites halladas en el mismo túnel del Fabar. Son larvas de Prionocheilus que tienen entre uno y dos milímetro de dimensión máxima, “son del tamaño de la cabeza de un alfiler, que nos han aportado muchísimos datos para conocer el desarrollo temprano de estos animales marinos”, destacó Juan Carlos Gutiérrez-Marco, un geólogo que está maravillado con la importante aportación científica del hallazgo riosellano. Todo ese material rescatado en el túnel Ordovícico del Fabar está depositado en el Museo Geominero de Madrid y “es fuente para investigaciones futura”.

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