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La Fiscalía acusa de asesinato con alevosía y mediando precio a los cuatro investigados por el crimen de Javier Ardines

Llanes Sucesos

La Fiscalía del Principado de Asturias imputa a los cuatro investigados por la muerte del concejal de IU en Llanes, Javier Ardines, en agosto de 2018 un delito de asesinato con alevosía y mediando precio. En concreto, P.N lo sería en condición de inductor; J.M., en condición de cooperador necesario; y los investigados M.k. y D.B. en condición de coautores.

El Ministerio Fiscal trasladó esta mañana a los cuatro investigados los hechos que les imputa en este momento del procedimiento, tal y como establece el artículo 25 de la Ley del Tribunal del Jurado. La comparecencia se celebró en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Llanes.

Según ha informado Fiscalía la petición de condena para los cuatro investigados se concretará una vez presentado el escrito de acusación, en el momento procesal oportuno. Por el momento, el Ministerio Fiscal no considera necesaria la práctica de más diligencias de prueba, sin renunciar por ello a solicitar alguna otra en cualquier otro trámite de los previstos legalmente.

Según considerad Fiscalía, P. N, está casado con una prima de la esposa del fallecido, Javier Ardines. Desde la adolescencia, P.N y Ardines mantenían una relación, que duraba ya más de 30 años cuando se cometieron los hechos y se desarrollaba en Llanes, donde vivía el edil y a donde P.N se desplazaba sobre todo en periodos vacacionales (vivía junto a su familia en el País Vasco). Los dos mantenían esta relación de forma encubierta y al margen de sus respectivas parejas.

El acusado descubrió el idilio en diciembre de 2017, tras grabar con su móvil una conversación entre su esposa y el fallecido, y así se lo hizo saber a ella, aunque ambos siguieron conviviendo como pareja.

En julio de 2018, el investigado tomó la decisión de acabar con la vida de Javier Ardines. Para ello, contactó con el segundo de los acusados, J.M., a quien pidió que buscase a personas que pudieran ejecutar los hechos. Así, el segundo acusado planteó el encargo al otro de los acusadis quien, tras una reunión en la que se llegó a un acuerdo sobre el precio a pagar, decidió actuar conjuntamente con el otro investigado al que se le imputa ser otro de los ejecutores.

El 27 de julio, P.N; J.M y uno de los supuestos sicarios viajaron a Belmonte para que inductor y mediador le dieran las indicaciones necesarias para acabar con Ardines. P. N. tenía un conocimiento exhaustivo tanto de la zona donde se llevarían a cabo los hechos como de las costumbres de la víctima. Así, propusieron hacer al concejal una emboscada, para asegurarse el resultado.

En la madrugada del 1 de agosto de 2018, los dos acusados de ser los autores del crimen se desplazaron nuevamente a Belmonte con el único propósito de matar al concejal y, una vez allí, colocaron una valla metálica de obra en un camino por donde previsiblemente pasaría la víctima. El lugar era el propicio para cometer los hechos por ser una zona rural aislada y boscosa, rodeada de prados y monte bajo. Sobre las seis de la mañana de ese día 1, la víctima salió de su domicilio y, al pasar por ese camino, se topó con la valla, aunque la sorteó y se alejó del lugar en su vehículo.

A raíz de este suceso, uno de los acusados de llevar a cabo el crimen mostró su reticencia a ejecutar los hechos, por lo que el inductor, P.N., le ofreció más dinero y le informó, en una reunión, que no debía matar a Javier Ardines hasta pasado el 10 de agosto, fecha en la que terminaban las fiestas locales, ya que antes de ese día habría mucha gente.

Así, en la madrugada del día 16 de agosto, sobre las cuatro y media de la mañana, con tiempo suficiente para preparar una emboscada mejor, los dos ejecutores llegaron a Belmonte y colocaron en el mismo camino, transversalmente, dos vallas más (la primera, del día 1, continuaba allí). Lo hicieron de forma que impedían el paso de cualquier vehículo, para asegurarse de no fallar e incrementar el tiempo disponible para abordar a la víctima.

Además, para tener más garantías de acierto y anular la posibilidad de defensa de la víctima, cada uno de los investigados llevaba un bote de spray de pimienta, uno de ellos un palo y el otro, un bate de baseball. A continuación se escondieron junto a un muro y esperaron.

Sobre las 6 de la mañana, el concejal llanisco salió de su casa en su furgoneta y, al llegar al punto donde estaban colocadas las vallas, detuvo la marcha y se bajó del vehículo para apartarlas. Dejó el motor en marcha, las luces encendidas y la puerta del conductor abierta.

En ese momento, los investigados salieron de su escondite súbitamente y le rociaron con el spray de pimienta. La víctima echó a correr, perseguido por los investigados. Fue alcanzado al ser golpeado en la cabeza bien con el palo o con el bate de baseball. Cayó al suelo de rodillas y seguidamente, boca abajo. También fue estrangulado por detrás.

La víctima no pudo defenderse, tan solo colocar de forma intuitiva su brazo derecho como escudo. Una vez en el suelo, fue sujetado y/o arrastrado unos metros. A consecuencia de la agresión, F. J. A. G. falleció.

Tras los hechos, J.M, acusado de hacer las veces de mediador, entregó a uno de los ejecutores una cantidad de dinero por el trabajo realizado.

Por auto de 18 de febrero se acordó la entrada u registro en el domicilio del otro ejecutor, en Bilbao, y se halló en su interior, entre otros efectos, un spray de defensa persona, un spray aerosol de pimienta, 7 navajas, un Taser de 3.800 voltios, un Taser en forma de puño americano y varios cartuchos.

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