La localidad riosellana de Cuerres volvió a rendir homenaje este sábado a San Antón, patrón de los animales, en una jornada marcada por la tradición, la participación vecinal y uno de los actos más singulares del calendario festivo local: la puya.
La celebración comenzó al mediodía con la misa solemne en la iglesia parroquial, a la que asistieron numerosos vecinos y visitantes. Finalizado el oficio religioso, tuvo lugar la procesión, acompañada por música tradicional asturiana de la Banda Gaites Ribeseya en la que no faltaron los trajes regionales y el ramu, símbolo de ofrenda y agradecimiento.
El acto central de la jornada llegó con la puya de San Antón, una subasta pública de productos donados por los propios vecinos. Alimentos, productos artesanos, algún que otro pollo y otros artículos fueron saliendo uno a uno mientras el subastador animaba las pujas ante un público entregado, entre bromas, aplausos y rivalidades amistosas. Más allá del valor económico, la puya volvió a demostrar su importancia como elemento de cohesión social y apoyo a las actividades del pueblo.
La jornada continuó con la sesión vermú, en un ambiente distendido y festivo, y se prolongó por la tarde con música y romería, reuniendo a varias generaciones en torno a la gaita, la sidra y la conversación compartida.
Con esta celebración, Cuerres reafirma un año más su compromiso con las tradiciones populares, manteniendo viva una fiesta que combina religiosidad, cultura asturiana y vida comunitaria, y que sigue siendo una de las citas más esperadas del invierno en la parroquia.


