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El riosellano José Perea narra su colisión de ayer con un toro a la altura de Collera

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El inesperado accidente de tráfico ocurrido este martes en la carretera comarcal AS-379, a la altura de La Cerezal de Collera, en el concejo de Ribadesella, dejará mas de una secuela psicológica en los dos conductores que, en plena oscuridad de la noche, se encontraron con un toro en la calzada. El segundo de los accidentados, el riosellano José Perea Alonso, ya está pensando en el día que tenga que pasar por el mismo lugar. “Lo haré con miedo, con mil ojos y con el temor a que me salga otro animal. Fue algo tan extraño y rápido que no sabía lo que había embestido, no sabía que era un animal, fue una sensación muy rara”, explicó.

José Perea vive en la urbanización riosellana de Monte Somos y el martes, como todos los días, se dirigía a su lugar de trabajo en Toriellu. A medio camino, frente al restaurante La Cerezal, vio un choche estacionado en el arcén y pensó que se trataba del propietario del rebaño de vacas que suele pastorea en las fincas colindantes. Pero no, aquel coche, conducido por una chica, acababa de darle un “golpe lateral” a un toro que transitaba por la carretera. El animal, herido, se arrinconó en la cuneta, “pero cuando yo pasé se volvió a levantar y se tiró encima del coche sin darme tiempo a reaccionar ni a tocar el freno”, aseguró. El semental se empotró frontalmente contra el capó y el parabrisas del coche, pasó por encima del vehículo y volvió a caer.

El vehículo de José Perea quedó “desecho entero, para tirar, con el motor roto y toda la carrocería destrozada”. El animal cree que fue sacrificado ese mismo día por la tarde debido a los golpes. José acabó en el Hospital de Arriondas con una pequeña lesión cervical y algunas contusiones y magulladuras. Viajaba solo y lo llevó en otro coche uno de sus compañeros de trabajo. “Estoy un poco machacado por el susto, el golpe y la tensión del momento”, explicó. De la chica que conducía el otro coche no sabe nada.

Este riosellano nunca había vivido un momento similar en su vida, “ni con un triste gato”. Y aclaró que, tras la doble colisión llegaron los agentes de tráfico y de la policía local para asegurar la circulación del resto de vehículos y levantar el correspondiente atestado. “Metieron al toro en el prau con las vacas y pasados unos veinte minutos, fue cuando se provocó la estampida del rebaño dirección a Ribadesella”, añadió. La Policía Local de Ribadesella se encargó de recuperarlas para devolverlas al redil.

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