La Asociación de Vecinos de Villanueva de Ribadedeva sigue incorporando figuras articuladas de tamaño natural a su belén artesano, el que extienden por las calles, plazas y barrios de este núcleo rural. Este año han añadido, por ejemplo, a un pequeño tamboriteru y a dos mujeres, una sacando agua de un pozo y otra frente a la lumbre preparando un puchero.
La colección de figuras navideñas superan con creces el centenar. Todas ellas han sido fabricadas en madera y hierro por los propios vecinos, «por medio del ingenio, el tiempo, la pasión y dedicación para Villanueva». Y según expusieron en el acto inaugural, «cada figura es una pequeña y humilde obra que cuenta la historia de unos recuerdos e invoca la edad de la inocencia, la ilusión y la magia de unos tiempos pasados que hoy tenemos el deber de transmitir a nuestros hijos».
Y en ese conjunto nunca falta el árbol de siete metros que hace varios años inspiró el espíritu navideño de sus habitantes. Su encendido y el del resto de la iluminación que se extiende por todo el pueblo «es un profundo tributo a nuestras raíces, a nuestros padres, abuelos y todas esas generaciones de Ribadedeva que con sencillez y devoción nos enseñaron a valorar el significado de la Navidad».
El encendido de la Navidad en Villanueva de Ribadedeva tuvo lugar en la tarde de ayer. Los asistentes pudieron disfrutar de las sorpresas ideadas por la asociación y de un chocolate con churros preparados por Valentín.


