La Cabalgata de Reyes de Ribadesella volvió a convertirse en uno de los momentos más esperados de la Navidad, incluso desafiando a la incertidumbre meteorológica. La llegada de la borrasca Francis, anunciada con previsiones poco alentadoras, obligó a la organización a adelantar el horario del desfile, una decisión acertada que permitió que la celebración se desarrollara con normalidad y con una respuesta masiva por parte de vecinos y visitantes.
Desde primeras horas de la tarde, las calles riosellanas comenzaron a llenarse de familias, niños y mayores que no quisieron perder la oportunidad de ver de cerca a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente. Melchor, Gaspar y Baltasar Llegaron al muelle pesquero a bordo del Nuevo Mar Azul poco después de las cinco de la tarde y protagonizaron un auténtico baño de multitudes, saludando sin descanso, recogiendo cartas de última hora y repartiendo ilusión a su paso, en un ambiente cargado de emoción y alegría.
El adelanto horario no restó ni un ápice de magia al recorrido. Al contrario, permitió disfrutar de la cabalgata con tranquilidad antes de la llegada del temporal, en una tarde en la que Ribadesella volvió a demostrar su capacidad de respuesta y organización. Las carrozas, cuidadosamente decoradas, y el acompañamiento musical a cargo de varios integrantes de la Banda Gaites Ribeseya pusieron la nota festiva a un desfile seguido con entusiasmo desde aceras y balcones.
La Cabalgata concluyó entre aplausos y sonrisas, con la sensación compartida de haber vivido un momento especial, marcado por la prudencia, pero sobre todo por la ilusión colectiva. Una vez más, Ribadesella supo anteponer la seguridad sin renunciar a la tradición, regalando a sus vecinos una tarde inolvidable en la víspera de la noche más mágica del año.


