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Aparecen dos de las primeras entradas vendidas para visitar la cueva Tito Bustillo después de su descubrimiento

Cultura Ribadesella Sociedad

Medio siglo después de su descubrimiento en abril de 1968, la cueva Tito Bustillo sigue generando noticias curiosas entre los vecinos del concejo. En especial, entre aquellos que tuvieron la ocasión de vivir aquel acontecimiento en directo y con el conocimiento de que se trataba de un hecho histórico para el municipio y la humanidad. La última de esas anécdotas tiene que ver con la aparición de dos de los primeros boletos que se vendieron en 1968 para visitar la cueva.

Sus propietarias las estuvieron buscando hace un año para incluirlas en los actos conmemorativos del primer cincuentenario del descubrimiento, pero nunca aparecieron. Sin embargo, hace unas semanas, el azar hizo que se descolgaran de las hojas de un libro donde permanecían guardadas desde entonces. “Las tenía mi prima y las buscó a mas no poder, pero no las encontró. Y justo ahora que se había olvidado de ellas va y aparecen”, explicó Estela Rosete.

Las entradas, han perdido su color inicial, pasando del azul al blanco, pero conservan todos los detalles. Entre ellos, el corte que se hacía para evitar su segundo uso, el nombre del organismo que las expedía, el Patronato de Cuevas y Yacimientos Prehistóricos y Protohistóricos de Asturias, el nombre de la cueva -ya se llamaba Tito Bustillo- y el precio. Habían costado 25 pesetas y correspondían al “primer grupo turístico que entró en la cueva, porque estuvimos esperando un buen rato a que se abriera”.

La persona que vendía los boletos era la mujer de Aurelio Capín, el que entonces y durante muchos años fue guía oficial de Tito Bustillo. Accedieron a la cueva por su entrada original, por la dolina natural situada en el macizo de Ardines, ya que en aquella época aún no se había escavado el túnel de acceso actual. Según Rosete, “era en verano y hacía calor, porque recuerdo que yo llevaba un vestido rojo de verano y sandalias”.

Estela y su prima piensan quedarse con una de las dos entradas que están en su poder, pero la otra la han depositado en el Ayuntamiento de Ribadesella para que se ceda al museo, al Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo. “La van a enmarcar para evitar su deterioro y se acompañará con un relato de esta pequeña historia que la rodea”, añadió. El boleto se incorporará a la primera parte de la exposición permanente del museo donde se cuenta la historia del descubrimiento y los días posteriores al mismo.

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