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La Piscina Municipal de Arriondas se convierte en un equipamiento inclusivo gracias a la colaboración de Emburria

Cangas de Onís Parres Sociedad
La Piscina Municipal de Arriondas se convierte en un equipamiento inclusivo gracias a la colaboración de Emburria

El Ayuntamiento de Parres, a través de las Concejalías de Política Social y Deportes, con el asesoramiento y colaboración de la Asociación Emburria, ha puesto en marcha un proyecto de adaptación al medio acuático en la Piscina Municipal de Arriondas. La iniciativa tiene como objetivo fundamental la definición de espacios comunitarios inclusivos para las personas con diversidad funcional del oriente de Asturias.

Emburria lleva veinte años trabajando en la comarca para que ese tipo de personas puedan disfrutar de una “vida plena” sin salir de su entorno. Para conseguirlo, la asociación siempre ha intentado proporcionarles y facilitarles todo tipo de servicios en esta comunidad en la que viven, “creando espacios comunitarios inclusivos donde todos puedan participar en las mismas condiciones”, afirmó la directora María Hórreo. Con esta nueva actuación, la Piscina Municipal de Arriondas se convierte en un equipamiento inclusivo.

El proyecto comenzará a desarrollarse el miércoles la semana que viene, 9 de febrero, bajo la coordinación de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Parres y los profesionales de la asociación Emburria. Antes, entre los meses de octubre y noviembre del pasado año, el personal de la piscina municipal recibió formación teórica y práctica sobre los diferentes perfiles dentro de la diversidad funcional que se pueden encontrar y las herramientas que se pueden utilizar para que sea mas accesible y la comunicación sea perfecta.

Durante ese período, también se procedió a la adaptación del espacio físico de la piscina con señalización de pictogramas que ayuden a las personas usuarias a la comprensión de normas, límites y funcionamiento de la instalación. También se han elaborado todo tipo de materiales para facilitar la instrucción por parte del monitor y se han adaptado los ejercicios a realizar en los cursos de natación.

Las primeras clases de adaptación al medio acuático se dirigirán a menores de entre 6 y 16 años que tengan algún tipo de diagnóstico, trastorno del desarrollo o trastorno del espectro autista, así como miedo o fobia al agua y necesiten de un periodo de adaptación previo a la participación en los cursillos que se imparten en la piscina de forma habitual. El objetivo final es que, tras ese período de adaptación, puedan asistir a las clases de natación con total autonomía en piscina y vestuarios y junto al resto de cursillistas.

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