La Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Policía Nacional han iniciado a primeras horas de la mañana de este martes el rastreo en la balsa de la bocamina de El Frondil, en la localidad de Berbes (Ribadesella), para buscar los restos de dos personas, madre e hija, en alguno de los dos vehículos que, supuestamente, están sumergidos en el agua.
La UME ha movilizado a medio centenar de efectivos y un buen número de vehículos de distinto tipo entre los que destaca una potente bomba de achique con la que intentarán vaciar la balsa, con electrobombas y grupos electrógenos “con los que drenarán rápidamente la charca”, dijo el alcalde de Ribadesella, Paulo García.
Por su parte, la Policía Nacional ha desplazado a agentes del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT), de la Policía Judicial y de la Científica, además de la Unidad Aérea para la utilización de drones.
El Ayuntamiento lleva varios meses haciendo uso del agua embalsada en esa bocamina, donde tiene ubicada una captación de agua para el abastecimiento de parte de la población del concejo, con el fin de reducir sus niveles.
Según el alcalde de Ribadesella, la idea es que estén trabajando hoy y mañana. El Ayuntamiento les ha habilitado espacio en el Polideportivo Municipal como base de operaciones. Se han suspendido algunas actividades deportivas para ubicar en la cancha un campamento provisional. La cocina de campaña quedó ubicada en el exterior.
Según ha informado la Policía Nacional, el drenaje continuará durante toda la noche. El objetivo del operativo es extraer los dos coches que se encuentran sumergidos en la balsa y en cuyo interior se sospecha que podrían estar los cuerpos.
Este rastreo se produce después de que el Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón accediera hace unos meses a reabrir el caso a petición de la Policía Nacional tras la localización en el interior de la balsa de dos vehículos, de los que ya se tenía constancia desde hace años.
Este hallazgo coincide con el testimonio de algún vecino que en su día aseguró que el marido de la mujer y padre de la pequeña de trece meses había arrojado los vehículos desde un barranco tras la desaparición.
La mujer, de origen asturiano, y su bebé desaparecieron en 1987 en Matadeón de los Oteros, en León, lugar en el que residía la familia, después de que ella interpusiera una denuncia por maltrato.
Desde entonces, los investigadores trataron de localizar sin éxito los cuerpos en las dos residencias propiedad del hombre, la de Matadeón de los Oteros, en 2017, y en la de Berbés, en 2018, poco antes de que el caso quedara archivado provisionalmente.

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